lunes, 6 de septiembre de 2010

Ponerse los auriculares y chau realidad

Estoy contenta. Se debe a que hoy en el colectivo me puse a a escuchar el disco Supervielle de Bajofondo (uno de los mejores discos sin lugar a dudas). Obviamente, una vez que pongo Supervielle vuelvo. Vuelo a un mundo donde no hay nada, donde solo estoy yo y lo que yo quiero. Me sumergo en una realidad alterna. Me voy, despacito despacito metiendo en un estado de felicidad completa. ¿Qué es lo que compone mi felicidad? No sé, realmente. Mi felicidad de hoy se componía de Ivi, de esa Ivi con la que me tiro a las tres de la mañana a tener charlas reflexivas. Se componía de Meli, en su mejor buen humor, diciendo: "no tiene sentiiiiiiido". De Iña, tocando unos buenos temas pum para arriba. De Luca, cuando está así hiperactivo y de buen humor. Se componía de Fran, pero no Fran como novio. Fran como amigo. También estaba mi prima con su risa, y Aldi con sus huequeses. En fin, mi felicidad de hoy se componía de mi felicidad en sintonia con los demás. Pero (siempre están los peros... pero está vez un buen pero) me di cuenta, de que mi realidad limita con mi felicidad. Me di cuenta de que así, está todo bien. Aunque siempre algo se puede mejorar, ¿no?.

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