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jueves, 15 de julio de 2010

Te extraño

-¿Qué te pasa? - preguntó él preocupado.

-Nada, estaba pensando- mintió en parte, sentándose en el pasto incapaz de mantenerse en pie, porque cuando él estaba cercasus pies se adormecían, su garganta se cerraba y no lograba mirarlo a los ojos sin sentir ese malestar en su estómago.

Él se sentó a su lado sin romper el silencio que ella había impuesto, ambos estaban mirando un punto fijo en el horizonte, viendo como la tarde comenzaba a caer.

-te extraño- susurró al fin, deseando que todo ese remolino de sensaciones desapareciera.

Él la miró confuso, con el corazón oprimido mientras miles de recuerdos comenzaban a embargarlo.

-se que ahora tenés novia, pero te extraño- siguió hablando ella -…yo, yo te extraño- tartamudeó enfrentándose a su mirada.

-…Yo, perdón- él se quedó mirandola a los ojos, observando la triteza en su mirada, intentando buscar una escusa para su comportamiento, por dejarla de lado durante todo ese tiempo.

-está bien, sólo no lo vuelvas a hacer- sonrió ella acercándose a él, él la abrazo mientras ella posaba su cabeza en su pecho-¿amigos?- dijo dudando.

-amigos…-

A ella no le gustaba la idea, por más que ella fue la que la propouso, menos después de haber vivido juntos lo que vivieron. Por más que fueran dos semanas, el recuerdo del primer amor y del verdadero amor, queda marcado a fuego lento en el corazón.

Te amo Fran.

domingo, 11 de julio de 2010

Patrón verbal

{si algunas cosas no tienen sentido es porque tenía que hacerlo con una compleja lista de verbos y seguirlos al pie de la letra y no agregar ningún otro verbo}

El día estaba nublado y no se avistaba nada desde aquella habitación. Se venía una tormenta, una de esas que pasan llevando consigo una parte de tu vida. Me preguntaba el por qué de su retraso. Me picaban los brazos de los nervios y el ansia. Me prendí un cigarrillo, sintiendo que nada ocurría, sintiendo estar enjambrándome con miles de abejas. Me alborotaba pensar que él no venía. ¿Qué haría yo? Podría continuar, pero siempre recordando. No, no debía pensar así, aunque siempre fui un poco negativa. Nunca vi las cosas desde el lado bueno. Siempre corté mis sueños en la mejor parte, como cuando a un nene se le pincha el globo. En ese momento, recibí un mensaje de texto diciendo: Ya llego. Tenía mis esperanzas renovadas, cambió totalmente mi punto de vista al más positivo. Tenía el corazón fuera del cuerpo de los nervios. Vi mi reflejo, pensando por qué había madrugado. Fui hasta la entrada, y a cada paso me pinchaba más el corazón. Abrí la pesada puerta y se me cayó el celular de la mano. Él no era lo esperado, y de repente todo me pareció una pesadilla.

sábado, 10 de julio de 2010

Laberintos

Yo corría. Corría para salir de ahí. Mirara a la derecha o mirara a la izquierda, solo se veían muros desechos o quien sabe, nunca terminados de construir. Y seguía corriendo. Sentía el pecho cerrado, sentía mucha sed. Gritaba. Gritaba y nadie me escuchaba. A lo lejos reconocí un río. Torpe y apresuradamente, me acercaba. ¿Por qué se alejaba de mí? Tenía sed, tenía hambre. Tenía miedo. Me dejé caer en el suelo colmado de piedras, y lentamente, el sueño y la fatiga me fueron consumiendo con su débil llama. Quien sabe cuantas horas o cuantos días pasaron hasta que, sorpresivamente el río se consolidó frente a mí. Bebí agua como animal, y continué mi rumbo. Seguía corriendo. Quería, no: necesitaba salir de ahí con urgencia. Ese laberinto me estaba consumiendo. Salir de ese laberinto era conseguir la fama en esa ciudad donde nadie es conocido por nada. Salir, significaba la gloria eterna. Pero no, por más que corriera y corriera solo aparecían débiles ilusiones de haber encontrado el final, seguidas de la amarga desilusión. Físicamente, ese laberinto me consumió. Ahora, mi destino es vagar por allí durante toda la eternidad. Quien sabe algún día yo, y solo yo habré conseguido terminar el laberinto, y haber resuelto el enigma, haber conseguido la gloria eterna. Algún día.

viernes, 9 de julio de 2010

Conciencia de realidades

Paz, colegio privado en el medio de una gran ciudad.
Ailén, escuela rural de las afueras del Gran Buenos Aires.
Paz, rastas caretas y ojos celestes.
Ailén, dos trenzas al fin de conservar un mínimo recuerdo de su puta niñez.
Paz, fiel seguidora de No te va a gustar… ¿Qué entiende de todas esas letras? Nada.
Ailén, su cultura musical se resume a las largas guitarreadas que se dan en el pueblo.
Paz, cree que el máximo prócer del mundo es el Che. ¿Sabe lo que hizo o simplemente su pin queda bien en su morral sucio?
Ailén, su máximo ídolo es su abuelo, el fundador de la escuelita.
Paz, por mucho que ame al Che labura todo el verano para comprarse las converse y romperlas y para comprarse esa ropa que “tan bien le combina” con las rastas (dígase Wanama o Levis).
Ailén, trabaja en el campo después del colegio para poder ayudar a sus viejos, total no le cuesta nada.
Paz, para sus quince pidió la notebook y un viaje a Disney… sí, a Disney, pero ama al Che, che.
Ailén, para su cumpleaños pidió un viaje al Gran Buenos Aires para recorrer La boca.
Paz, es una careta más de la gran ciudad.
Ailén, es una chica más de las afueras.
Ailén envidia a Paz.
Paz no sabe considerar lo que tiene.
Ailén quisiera poder estudiar en el colegio cheto de la gran ciudad.
Paz, dejaría todo para irse a vivir a una plantación de marihuana.
Ailén no sabe lo que es el faso.
Paz nunca probó un faso en su puta vida.
Ailén cree que le queda mucho por recorrer en su vida.
Paz se cree que se las sabe todas y se autodenomina una zurdita en potencia.
¿Y en qué quedamos? ¿Cuál es la de la vida fácil? ¿Cuál es la de la vida feliz? ¿Cuál tiene la mejor vida?
Para los que piensan que existe una sola realidad. Para los que piensan que son muy humanistas por ser zurditos. Para todos esos, no saben nada de la vida.

jueves, 8 de julio de 2010

Culpable

Me siento mal. Comí como un chancho, pero no exagero... comí como un chancho literalmente. Me clavé una hamburguesa con tomate, lechuga y huevo a la plancha y una porción exageradamente grande de papas fritas. Y eso que hoy venía bastante bien con la dieta. ¿Dieta? Sí... igual, vengo todos los días bien pero la tentación me puede y me compro algo muy calórico y grasoso en algún momento del día. Soy muy patética. No puede ser que en 19 días me vaya a Europa, a caminar por esas calles de París, Londres, Roma, Florencia, Milan... llenas de Channel y D&G y yo GORDA como lo estoy. El gym, te lo regalo. Hace dos semanas que no voy por las pruebas, porque estoy hasta el culo. Hasta el culo caído, porque sino empiezo YA con la dieta y el gym, olvidate que en la casa de playa que alquilamos en Italia pele mi orto caído. Cuestión, me siento tan culpable por haber comido de la forma que comí... son esos momentos que te dan ganas de vomitar todo, total la satisfacción de haberme clavado la hamburguesa me queda... pero ni loca lo hago. No fomento esas cosas, me parecen ridículas... pero bueno, hay gente que lo hace, y hacé de tu vida lo que se te plante. Retomando el tema de que soy muy patética hoy me sentí muy mal porque Hansen, el puto de plástica (puto literal) me dijo que entregue los trabajos prolijitos como el que había hecho para el recuperatorio, que me hizo Anita...gay. No puede ser que no sepa dibujar ni un corazón. Aparte de no saber dibujar, hoy en el acto cuando Eva, la profesora de literatura hizo leer a un alumno suyo del Nobel, bastante lindo por cierto, una carta a un prócer argentino que estaba tan bien escrita y redactada, con palabras tan geniales y tan bien usadas, me di cuenta de que me encantaría saber escribir. Escribir muy bien o no sé si muy bien, pero poder expresarme con una prolijidad intachable, que la gente se quede muda cuando lea algo mío, o que me diga... piba, ¡que bien escribís! Y también me gustaría no irme por las ramas como ahora, poder centrarme en un tema y escribir sobre ese tema, no empezar hablando de que como mucho y terminar hablando de Eva. Ahora te salto con otra, bien al estilo Fede y te cuento que me siento muy forra porque no fui a ver a Anton tocar, pero realmente me llamó Luca para preguntarme si iba y cuando le pregunté quien iba me dijo: "no sé, se que van los chicos y Feli..." Chabón, entendelo: me cae mal ella (no por nada en especial, solo me molesta su forma de ser y creerse tan superior a los demás y por el hecho de que pasaron demasiadas cosas malas con ellas que ni ganas me dan de intentar que me caiga bien). Y cuando Iñaki me dijo por qué no iba y le contesté secamente "paja", me dijo que si hacia eso con Antiguo y Barbudo todo mal. ¡Me cae tan bien este chico! Últimamente estoy bastante con él, y es re buen amigo conmigo. ¿Quién me iba a decir que iba a terminar llevándome con Iñaki y Sol? ¿Y quien me iba a decir que mis mejores amigos iban a ser Ivi (bueno esto sí te lo acepto), Ani, Meli y Luca? No sé quien me lo diría, pero no le hubiera creído. Pero gracias a ellos, mis días son días geniales aunque no pase nada. Los amo con todo mi corazón.

domingo, 4 de julio de 2010

Expansión textual

Pedro, ese chico molesto que siempre está conmigo, pero al cual aprecio muchísimo, y yo habíamos terminado hacía menos de una hora de resolver un caso. Un trabajo fácil, de no más de un día y muy bien pagado. Muy relajados, y sin pensar en nada íbamos en tren, cuando una señora vestida de amarillo cayó entre las dos filas de asientos, que se transformaron de repente en una especie de platea disgustada y espantada.

Hipnotizado por la agonía de la mujer, me puse a observar la cara que el espasmo y el ahogo transformaban en un carnaval de caretas sucesivas cada vez más trágicas. El labio superior se replegaba en una mueca y los dientes se apretaban rígidos como el teclado de un piano. Puse mis dedos en ellos, y como si nada resonara dije:

-“Está muerta”.

Inmediatamente Pedro sacó de su bolso esa libretita que llevaba consigo a todos mis casos, casi incitándome a ser yo quien devele los misterios de la muerte de esa mujer. Veía como la gente se iba aglomerando a nuestro alrededor, y ellos observaban como yo los escaneaba buscando al asesino.

Con un chirrido insoportable, el tren detuvo por completo su marcha, y al instante se abrió la puerta del vagón y unos policías irrumpieron el silencio que mis palabras habían formado. Me saludaron, después de todo, a pesar de que yo estuviera retirado, serví a la policía durante muchos años-

-“Nadie se puede ir, lo sentimos muchísimo. Todos tendrán que dar su declaración en la comisaría de Independencia y Belgrano”- dijo el comisario López, que estaba a cargo de la seccional primera y era la persona más corrupta que conocí en mi vida, culpable de más de la mitad de los casos que resolví y culpado por absolutamente ninguno. Me miró, indicándome a mí también que lo siguiera.

La gente se quejaba y protestaba, insultando al cadáver de la pobre mujer y al corrupto de López.

Pedro se acercó a mí, y junto seguimos al comisario. Cuatro eran las personas que viajaban en el vagón junto a nosotros y a la señora de amarillo: un joven de unos 20 años, que en ningún momento se había quitado los auriculares y que no parecía interesado en nada, una mujer gorda y embarazada de unos 6 meses, que junto a un señor de aspecto importante insultaban a López, y una señora vestida muy precariamente que llevaba el pelo recogido de forma muy desprolija.

Cuando llegamos a la comisaría, me llevaron a mí aparte, dejándome escuchar las declaraciones, algo que consideré muy mal y muy poco profesional, ya que yo estaba retirado, y tranquilamente se me pudo haber chiflado el moño y pude haber matado yo a esa señora. Se preguntarán quién fue. No fue difícil averiguarlo: el joven, de nombre Matías, dijo en su declaración que la señora gorda embarazada, junto a su marido de aspecto importante, habían insultado a Graciela, como los papeles identificaron a la señora de amarillo, por quitarles el lugar de la ventana. María, la mujer de pelo recogido, harta de escucharlos, se acercó y le pegó con el matafuego a Graciela.

Pensarán como yo…”están todos locos”. Sí, y como la policía es tan corrupta, motivo por el cual yo la dejé, no encarceló a María, sino que la mandaron a hacer terapia y le impusieron libertad condicional. Sí, están todos locos.