martes, 30 de noviembre de 2010

Fucsia

La de rosa, ¿no me ves?. Derecho, derecho. No. Más a la izquierda. ¿Cómo que no me encontrás? Rosa fuerte. Fucsia. Sí, esa. ¿No me ves? Soy la de rosa, la que rompe con la monotonía de esta gente tan acromática. Escuchame, seguime, mirame. Soy esa, mirada cálida, sonrisa perpetua. Solo esa. ¿Todavía no me encontraste? No soy muy alta, pero no necesito serlo para estar a tu altura. Fijate, prestá atención: ojos marrones y normales, pero dicen más que otros. ¿Todavía no me viste? Estás distraído. No, esa no soy. Esa se nota a leguas que no te piensa como te pienso yo. Uñas comidas, manos desprolijas. ¿Serán los nervios que vos me provocas? Escuchame, yo te escucho. Voz tomada, por gritarte a los cuatro vientos lo mucho que te quiero. ¿Con esa me confundís? Te dije que soy la de fucsia. Pero yo no soy como esa. Mirame bien. Ella te dejó, yo no te dejaría ni por todo el oro del mundo. Mirá más allá del lugar y la gente. Mirame a mí, sentime y quereme. ¿Cómo puede ser que no me veas? Al costadito, derecho. Cuanta diferencia,¿no amor?. Yo te encuentro hasta en el medio de una monocromía siendo vos el color principal. Pero se ve que yo no soy tu color principal. Yo no soy tu rosa en el medio de un rosal, mientras que vos si lo sos.

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