Todo está demasiado bien, y demasiado tranquilo. Los días transcurren sin relevancia en mi vida. Corrijo: los días transcurren marcándose en el almanaque, y dejando pequeños flashes, luces, y buenos momentos en mi mente y corazón. Cada día que pasa, cada hora que paso con alguien, cada minuto que río, se marca a fuego lento y continuo. Cada día me doy cuenta de lo mucho que quiero a mis amigos, y como ellos influencian mi vida. Cada hora con ellos, pasa como un segundo de reloj, y cada segundo sin ellos simplemente no pasa. Cuando estoy sola, siento que el reloj se estanca y que mi vida es aburrida, monótona y superflua. Cada alegría de mi vida, está directa o indirectamente relacionada con ellos. Y los extraño. Pasaron horas que no los veo, días enteros para mí, un flash de segundo para otros. Hace horas enteras que no soy yo misma, horas enteras aburrida, sola. Quisiera tener a mi mejor amiga acá conmigo, la extraño demasiado, hace como 20 horas que no la veo. No veo la hora de que sea mañana, porque el colegio, por más que me agobie, es mi segunda casa y la casa donde realmente soy quien soy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario